Teteno elevó los brazos como un orador, parecía no darse cuenta de que aburría a la concurrencia, quienes bostezaban con sonoridad y, al no tener de cerca la vigilancia de los profesores que se había abstenido de ir, comenzaban a hacer apuestas sobre los resultados de las peleas. Gigi Ferruño, primo de Rodolfo, era el que manejaba el terreno de las apuestas. Siempre tenía dinero, ya que se quedaba parte de las recaudaciones de las peleas que montaban él, su primo o la pandilla de Rodolfo.
Ferruño se puso las gafas de sol ultimo modelo y escribió en un papel las apuestas de un chico negro:
‑ ¡eh!, ya van tres a uno contra Ivan.
Ferruño había sido el promotor de las peleas concertadas y de los precios de cada una. La idea se le ocurrió un día que Teteno le había castigado a copiar mil doscientas veces "juro que jamas jugaré mis notas de física a los chinos con el profesor" (Tal vez el mayor problema de Ferruño era su ludopatia) y Teteno le había dado para apoyarse un libro llamado "VIDA Y OBRA DE UN CORREDOR DE APUESTAS ARREPENTIDO". Ferruño pagó a un pobreton para que copiase mil doscientas veces lo que le habían mandado, mientras él se leía el libro. Al cabo de dos días no sacó en claro que el corredor de apuestas arrepentido decía lo que NO HABÍA QUE HACER sino que pensó que AQUELLO ERA LO QUE SIEMPRE HABÍA QUERIDO HACER. Habló con Rodolfo para que se metiese en líos y concertase una pelea... Aquel fue el principio de un buen momento para los primos.
Rodolfo Ghierro era el jefecillo del "majara beach" en aquel momento. Lo había sido desde que el anterior jefecillo, un tipo con aspecto de acabar en la carcel a los tres días de salir de allí (o eso dijo Fiena cuando le aprobó para que se largase del colegio... Se equivocó, sólo tardó dos días y medio en ir a la cárcel), se había licenciado en bachillerato. Rodolfo suspendía casi todo, y lo que aprobaba lo hacia porque los profesores no querían verle por sus clases y habían llegado a un acuerdo con él, y tampoco le importaba mucho. Es mas, se estaba planteando la posibilidad de repetir un par de años y así sacarse un sobresueldo con el negocio de las apuestas y de las peleas concertadas. Pero la noche anterior, al recibir sus padres el boletín de notas, que no había conseguido interceptar y falsificar, su padre le había pegado una paliza impresionante y le había dicho "hijo mío, yo te quiero mucho a pesar de que eres un pedazo bruto... pero te juro que como no apruebes este año en Junio, te cortaré el pelo al cero y luego te haré trabajar en el campo de tu tito Eustaquio y te prometo que te arrepentirás..." Rodolfo conocía a su padre lo suficiente como para saber que no mentía, que aquella era una amenaza real... así que tenía que aprobar... ¿Pero cómo?. Una idea le daba vueltas por la cabeza, pero Rodolfo era tan bruto que aun no sabia que le estaba surgiendo una idea.
Junto a Rodolfo se encontraba su "novia" y su socia en el mal y en la burreria: Julianna. Esta era una chica vacía y tonta que iba a clase porque no se le ocurría otro sitio en el que le aguantasen mejor que en su casa. Había mandado todo tipo de solicitudes a cursos de peluquería y esteticienne, pero aun no entendía por qué le decían siempre, después de la primera cita, "no nos llames, nosotros te llamaremos a ti"... Y luego nunca llamaban. La espada de Damocles que pendía sobre su cabeza no era la de una paliza y un corte al cero de su hermoso y cuidadisimo pelo rubio natural... era la espada de un internado en Cataluña.
Ninguno de los dos, Rodolfo y Juliana, confesaba al otro sus inquietudes básicas: aprobar o hundirse.
Ajeno al curso de los acontecimiento, Teteno desgranaba su siempre largo y aburrido discurso... esta vez entonando ya la notas finales.
‑ Así que elevemos nuestras voces al aire fresco de la mañana y recordemos lo que siempre decía nuestra ilustre santa: Agua fresca y amor es mi desayuno de cada mañana.Ah, si que sabía cosas nuestra manca. Y ahora, alumnos y alumnas de este excelso colegio, os conmino a que vayáis mas tarde, después de la misa solemne y celebre de nuestro querido Don Rospulcio; quien... Uh.. veo que aun no ha llegado, a mis disertaciones sobre la vida y milagros de santa Condunia... ‑ Con estas palabras terminó su discurso, dirigiendo una mirada de benevolente amor a sus seguidores, que si había no se notaba, de entre el publico.
Fiena, para acelerar acontecimientos, aplaudió dando la nota y marcando el tono de lo que debían hacer los alumnos. Todos aplaudieron con desgana por el lapso de medio minuto, que pareció bastar a Ulpiano, quien se retiró después de hacer una reverencia teatral, que fue acogida con carcajadas, a la figura de Santa Condunia la manca.
‑ Recordad que se celebrara una misa dentro de cinco minutos ‑ dijo la profesora endureciendo su voz ‑ y que tendré en cuenta en el próximo examen la asistencia... ‑ Aquello sonó a la mayoría como una amenaza, pero al fin y al cabo era UNA AMENAZA.
Rodolfo, mientras todos se dirigían hacia misa o hacia algún lugar en el que perder el tiempo, como observar las peleas en el barro de la orilla del charco, donde los mas pequeños pasaban sus "horas muertas", encaminó sus pasos hacia el bar, situado en la parte inferior de una de las cuatro paredes que conformaban el colegio.
miércoles, 7 de enero de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario