En la capilla de Santa Condunia, siempre tan sucia y oscura, estaba teniendo lugar la pelea. El ambiente estaba tenso. El lugar a rebosar y el ring marcado con tiza en el suelo. Ernestito Piñata, el mas listo del grupo de Rodolfo, contó los pasos suficientes para hacer, mas o menos, una figura de rectángulo. Desde el lado de Ernestito, y teniendo en cuenta que era un poco bizco y que, además, era daltonico, un poco miope, astigmático y tenía un defecto visual que los ópticos de toda España intentaban determinar, la figura parecía un rectángulo. Pero lo pintado en el suelo adquiría tonos surrealistas, poliedricos y demás desde diversas partes de la capilla.
Olía a sudor y a humo. Rodolfo habia puesto a Julianna y a una amiga de esta a vender tabaco a los niños de segundo. Rodolfo, tal como decía Fiena, y corroboraba la señorita Juanita con largas horas de trato a sus espaldas, era capaz de sacar dinero hasta de la figura de la Santa. Lo que las maestras no sabían era que allí, justamente y ante la mirada de la Santa, se celebraban los combates.. Cuando el lugar estuvo lleno, se mandó cerrar las puertas. Gigi Ferruño bisbiseó la recaudación en el oído derecho de Rodolfo. Habían llenado y aun tenían posibilidad de hacer una segunda sesión. A Rodolfo le parecía bastante difícil que los luchadores quisieran volver a luchar después de aquello...Y, además, estaba el concurso de "Mojad al jilipollas". La imagen de Moe Cocon, tan torpe él, se le apareció. Pensó en la notas tan altas que sacaba Moe y la idea que le daba vueltas por la cabeza, como un moscón, pareció definirse un poco mas.
De los rincones de la capilla surgieron Sacco y Vanzetti, ambos acompañados de sus respectivos pupilos. Aplausos y abucheos en general.
Fiena avanzo por el pasillo. Le pareció escuchar un extraño griterío al final de las clases. Revisó todas las clases pero no encontró nada raro. Pasos en el pasillo: Eran Juanita, la profesora de Griego, Romula y Rema, las gemelas gordas que trabajaban con Pedro Botero en la cocina, y una mujer desconocida que reconoció como la nueva mujer de la limpieza. Juanita, al ver la mirada interrogativa de Fiena, señaló a la mujer:
‑ Me la encontré mientras venia hacia aquí; me dio pena y...
‑ Ya ‑ interrumpió con gesto adusto ‑ ¿quieres ingresar en el culto? ‑ La mujer asintió ‑ Tu nombre.
‑ Virgiliana.
‑ Es un nombre bonito ‑ Susurró Rema a su hermana
‑ Escucha Virgiliana: nuestro culto es serio y secreto,¡¡ay de ti como digas a alguien que existe!! ‑ Fiena le dirigió una mirada tan malvada que Virgiliana, que era una mujer bastante tonta (Y lo mismo pensaría Fiena de ella al descubrir que se había acostado con el imbécil de Ulpiano Teteno y que este, haciendo honor a su sobrenombre de "Tetilla" (o "tetina" como también era llamado) le habia dejado un tanto dolorida cierta parte de sus anatomía) comenzó a llorar ‑ ¡A callar! Iniciemos los ritos. Primero la sangre.
‑ Siempre me mareo al ver sangre ‑ dijo Virgiliana ‑ pensé que esto seria mas divertido ‑ Fiena acuchilló a Juanita con la mirada, esa mirada tan suya que congelaba a gran numero de estudiantes y profesores.
Ulpiano Teteno estaba hablando solo. El salón de actos estaba mas vacío que la cabeza de Julianna. Ni siquiera los profesores se habían atrevido a acercarse, ya que temían lo que les esperaba detrás de la puerta desconchada: Ulpiano y sus peroratas sobre la vida de Santa Condunia la Manca....Y aquello era más de lo que podían soportar. Pero nada arredraba a Ulpiano cuando decidía hacer algo. El tenía que dar una conferencia y la daría....¡Claro que la daría!.
‑ ...... y ese dato es revelador para conocer la personalidad de nuestra santa fundadora, quien siempre se preocupó por el alpiste de sus pajarillos, el pienso de sus caballos y la comida de los pobres de espíritu, corazón, estómago y bolsillo que acudían a ella en busca de respuesta a sus problemas. ¿Y que me dicen de aquel momento en la vida de la eminente Condunia cuando... ‑ La puerta se abrió y dos figuras se crearon a contraluz. Ulpiano las observó.
Una de las figuras era de Don Rospulcio, quien habia terminado por fin su misa y que se acercaba al auditorio para ver el exito que habia cosechado Ulpiano. Sonrió tercamente enseñando los bordes de su dentadura postiza
‑ Je, je ‑ rió en voz alta ‑ al menos yo tenía a tres alumnos....Este no tiene a ninguno.
La segunda figura era, como se podía esperar, Moe. Este se quedó hasta el final de la misa y hasta que Rospulcio había salido. El cura le preguntó por qué no se iba a la porra y le dejaba en paz (Moe sabia que huiría hasta el bar de la esquina, donde habia quedado para jugar, como cada día a esas horas, con unos viciosos al Domino y... como siempre... perdería el dinero que le daba su ya anciana madre para el desayuno y la merienda) y Moe le respondió que le seguía porque había decidido meterse a Cura y que le veía como su guía espiritual. Moe, mientras decía esto, veía asomarse a los esbirros de Rodolfo. Aquello del guía espiritual y de la vocación encantó a Rospulcio, quien ya había desistido de tener un converso bajo su manto (Y no quería recordar a aquel patán que le dijo que era un santo y que se acercaba a él para robarle el vino y las sagradas formas, que luego cambiaba en el mercado negro del antecesor de Rodolfo, el que habia acabado en la carcel dos días y medio después de salir de allí) y había abrazado fuertemente a Moe diciendo que era maravilloso que él (Moe Cocon) se hubiese atrevido a confesar que él (Rospulcio) era su mentor espiritual y que quería seguir los pasos que él (Rospulcio) marcaba.
Moe dirigió una mirada desolada al local vacío y a Ulpiano, quien estaba al fondo y les miraba fijamente, esperando que alguno se atreviese a trasponer el umbral hasta llegar allí. Tragó saliva y adelantó lentamente un pie hacia el primer escalón. Sus movimientos eran seguidos, como a cámara lenta, por Rospulcio y Ulpiano. El primero, al ver lo que Moe iba a hacer, le agarró de un hombro
‑ ¡Quieto, insensato!...¿Acaso sabes a lo que te expones si penetras en este lugar?
‑ Lo sé, Don Rospulcio...pero mi vocación espiritualoide/cristiana me pide una buena obra de caridad, y aquel pobre hombre ‑ señaló a Ulpiano con la cabeza ‑ está necesitado de un oído amigo y de una paciencia infinita con sus diatribas.
El corazón de Rospulcio, que siempre se enternecía ante las películas de Cantinflas y su buen corazón, se partió en dos. Estalló en lágrimas amorosas que dejó caer, como gesto de deferencia, sobre los hombros de Moe
‑ ¡ALMA NOBLE DE CORAZÓN PURO!...tus acciones son tan hermosas que estoy tentado de acompañarme.
‑ Acompáñeme entonces..
‑ No, me pides un sacrificio que no puedo dar...¡Animo compañero espiritual!...Nos veremos... ‑ Y Rospulcio huyó antes de que Ulpiano llegase junto a ellos.
El director se asomó al pasillo:
‑ ¿Qué pasa? ¿Entra alguien o no?
‑ Es que están abajo, no saben si subir.
‑ Pero tu estas aquí, Moe de mi corazón. Escoge un asiento y escúchame ‑ Moe se sentó en la ultima fila ‑ ¿no podrías ponerte mas cerca?. Me dejaré la garganta gritando para que me oigas.
‑ ¿No fue Santa Condunia quien dijo: Una garganta dolorida te acerca al cielo, bienaventurados los que gritan con y sin razón, porque seguro que se les oye ‑ Improvisó Moe. Ulpiano no tenía ni idea de si aquello lo habia dicho Condunia, pero Moe era tan inteligente y sabía tanto que seguro que tenía razón.
miércoles, 7 de enero de 2009
EL COMIENZO (III)
El bar reunía a lo mas destacado de la fauna del colegio. Había chicos y chicas que se juntaban en el llamado "rincón de los terroristas" a planear sus próximas gamberradas y atentados contra la integridad física de los profesores de dibujo y física. Nadie sabia muy bien las razones por las que sólo se metían con estos profesores y no con el resto, pero eran herederos de aquellos que iniciaron el grupo hacia mucho tiempo y que iban pasando la antorcha a aquellos a los que consideraban adecuados y suicidas. Un amigo de Rodolfo había ofrecido a este meterse en el grupo, pero Rodolfo había desistido diciendo que no le interesaba pertenecer a un grupo como aquel. En lo que llevaba de tiempo de vida, la ultima promoción del "rincón de los terroristas" había mandado a la calle a tres profesores de dibujo y al manicomio a dos de física. Ultimamente parecían tener problemas con una profesora de física que parecía dispuesta a declararles abiertamente la guerra y cuya resistencia física la permitía sobrevivir a diversos atentados y huir en el ultimo momento de un aluvión de problemas y proyectiles. Nadie sabia como, pero la profesora había creado un "G.A.T." (grupo Antiterrorista) entre sus propios alumnos, y ya habían sido hospitalizados dos miembros de los terroristas.
Rodolfo pidió dos cervezas, las dos para él y ninguna para Julianna, y se dirigió al cuarto de baño. En el interior reinaba el humo y la música a todo volumen. En cada reservado se amontonaba el equipo de los boxeadores. Dio dos golpes en cada puerta:
‑ ¡EH!. Asomad vuestras cabezas piojosas, entrenadores ‑ Al oír la voz de Rodolfo, emergieron los entrenadores oficiales de las peleas: Sacco Y Vanzetti. Ambos tenían largas y cuidadas cabelleras castañas que eran la envidia de más de una chica, eran los mejores entrenadores que había en el equipo de Rodoldo y Gigi Ferruño.
‑ Hola jefe ‑ dijo Sacco con su voz de Castratti ‑ ¿Cómo va eso?
‑ Marchando ‑ respondió Rodolfo con tono duro
‑ ¿Te ha hablado Gigi sobre las apuestas? ‑ pregunto Vanzetti, de quien Rodolfo sospechaba tenía tratos con Gigi para quedarse más de lo que le correspondía
‑ Ivan parece que lo lleva mal ‑ respondió Rodolfo mientras dibujaba círculos en el aire con el humo del cigarro ‑ ¿no podías haberte buscado algún chico mas fornido?
‑ No teníamos ningún triángulo amoroso montado ‑ se quejó Vanzetti ‑ tuvimos que improvisar uno ‑ dijo después bajando la voz para que no le escuchase ninguno de los contendientes ‑ Aun así hemos creado expectación, me han llegado rumores de que van a venir chicos y chicas de otros colegios.
‑ Odio que hagan eso ‑ gimió Sacco ‑ nunca podemos dar cabida a todos... sospecho que habrá que hacer algo, tal vez podríamos improvisar un segundo combate...
‑ el problema es el espacio ‑ dijo Rodolfo con aire entendido ‑ tenemos que buscarnos un lugar mas grande. La capilla de la Santa se nos ha quedado pequeña.
‑ ¿El comedor? ‑ sugirió Sacco
‑ No, Pedro Botero nos ensartará en su pincho moruno si no le ofrecemos mas dinero del que estoy dispuesto a dar ‑ exclamó Rodolfo
‑...¿Y el gimnasio? ‑ dijo Vanzetti, quien, para Rodolfo, tenía siempre buenas ideas ‑ Podemos llegar a un acuerdo con el Moro, ya sabes que siempre está sin un duro porque se lo gasta todo en bebida.
Rodolfo se acarició el labio inferior. Vanzetti comentó un par de veces a Sacco que Rodolfo "parecía un ejecutivo cuando hacia eso"
‑ Tal vez ‑ dijo después de pensarselo ‑ pero ya no tenemos tiempo de pillarle.
‑ Estará en la tasca de siempre.
‑ Si, pero demasiado borracho para atender a nuestras razones... Cuando el capullo está muy borracho afirma que es una mierda y que debería presentar la renuncia al Tetina y luego castrarse ante la Manca.
‑ La de entradas que podríamos vender con eso ‑ Exclamó con entusiasmo Sacco.
La mañana se deslizó hacia la hora de la pelea. La misa oficiada por Don Rospulcio resultó ser insoportable hasta para los propios profesores. La señorita Fiena inicio la desbandada cuando, como primera frase de su sermón, Rospulcio tomó aire y gritó un "¡ARREPENTIOS PECADORES!" que hizo que un chico se asustase y sus lentillas saltasen por los aires y cayesen al suelo, con lo que se organizó una expedición de búsqueda y captura que prometió hacer mas llevadero el sermón... Pero alguien encontró las lentillas y el chico asustadizo salió con los círculos transparentes en su mano izquierda. Fiena soltó un ruidoso "debo ir a ayudarle" y salió disparada. Cuando Rospulcio comenzó a hablar sobre el celibato y los fornicadores y afirmo que: "Aquellos que forniquen sin estar casados deben ser castrados con las pinzas de depilar... poquito a poquito", todos los profesores solteros que se habían atrevido a asomar sus narices, se dieron por aludidos y salieron diciendo que habían aparcado mal el coche y que escuchaban jaleo en el exterior. Lo curioso es que Rospulcio dirigía su mirada, al decir esto, a Teteno, quien estaba pelando la pava en la primera fila con la nueva chica de la limpieza. Pero Teteno, si sabía que se dirigía a él, no lo demostró, sino que siguió pelando la pava.
Cuando se acercó la hora del descanso ofrecido por los profesores entre la misa y los soliloquios de Teteno sobre Condunia... y cuando los pocos alumnos que no habían emigrado vieron que el sermón continuaría hasta que a Don Rospulcio se le acabase la cuerda, se fueron en bloque.. Tan sólo se quedaron Juanito Pi y Jorge Tertulios, porque eran sordos y estaban muy interesados hablando entre ellos a señas y cada uno en un extremo de la iglesia... Y también se quedó Moe Cocon.
Moe Cocon era el chico más inteligente que había pasado por aquel colegio desde hacia más de veinte años. Tenía una memoria prodigiosa y una facilidad para todo que era increíble. Pero Moe tenía un problema, tal vez no era UN PROBLEMA sino que era EL PROBLEMA... Y este era que tan sólo le apreciaban los profesores y el director. El resto de los alumnos parecían tenerle una tirria especial. Moe, generalmente, les fustigaba con su mirada de desprecio desde detrás de sus gruesos cristales de gafas. Eso parecía servirle. Moe no era insociable ni introvertido, todo lo contrario... era una persona agradable cuando se le conocía bien, pero la cuestión es que nadie quería conocerle, ni siquiera los que eran maltratados ni los más tontos que eran abobinados y ahogados en el charco. ¿Qué había en Moe que todos notasen y les empujase a mandarle a tomar viento fresco?: El Exito. Moe, según todos los profesores, era un triunfador nato... todo lo que se propusiese, según Fiena, lo lograría. Fiena era la persona que más parecía valorarle, y llegó a escribir en su diario. "Moe es una gran persona, lo mas brillante que me he echado en cara desde hace eones... Casi me dan ganas de tener un hijo para ver si me sale un poco parecido a Moe". Jamás dijo esto a nadie, ni siquiera a sus mas íntimas amigas ni a su psiquiatra ni a sus amantes ocasionales.
Y el mayor enemigo que Moe tenía en el colegio, que recordase lo tenía desde el primer segundo del primer minuto de la primera hora de la primera clase de la primera mañana del primer día de la primera semana del primer mes del primer año del primer curso (Y sentado en la primera fila), había sido Rodolfo Ghierro.
El primer día de clase, Roberto había organizado una timba de dados en la parte posterior de la clase y Gigi Ferruño abogaba por hacer un concurso de eructos.
La profesora les había pillado y les había azotado las manos y luego había señalado a Moe diciendo: "Mirad que "chico tan mono", todos deberíais ser como él". Y Moe, aunque después reconoció que había sido un gran error, había practicado con gran exito la hipocresía de la sonrisa que su madre le había enseñado a poner. Al finalizar la clase, Rodolfo le había hecho dar su primer paseo horrible a los urinario y le había hecho meter la cabeza en un retrete y tirado de la cadena: "Y no me jodas, ¿Vale?" le había dicho después. Moe no sabia, por aquel entonces, lo que era Joder, pero se prometió que se enteraría de lo que era.
Con el paso de los años, los paseos de Moe hacia los urinarios habían sido muy frecuentes; como resultado de tanta agua, a los catorce años comenzó a perder el pelo. Su madre le llevó a un especialista y este le dijo que Moe debía llevar el pelo muy corto hasta que viese síntomas de mejoras. Por aquella razón Moe siempre iba al cero... o como mucho al 1‑N (Siendo N cualquier numero aleatorio entre 0 e infinito).Rodolfo, por el contrario, siempre llevaba el pelo al X+N (siendo N cualquier numero aleatorio entre 0 e infinito) y decía que Moe llevaba el pelo al cero porque tenía predisposición a tener Piojos... A la gente le hacia gracia al principio, pero después alguien dijo a Rodolfo que cambiase de chiste y ese alguien salió del colegio con un par de dientes menos y prometiéndose no ser tan bocazas nunca mas.
Pero Moe, en las amargas noches que seguían a los amargos días de las burlas y los paseos al urinario de Rodolfo y su "troupe de payasos" tan sólo se consolaba pensando que él seria algo en el futuro y llevaría el pelo por los tobillos cuando saliese del "Majara beach"... Y que Rodolfo, por el contrario, seria sólo una persona inútil e insignificante y que acabaría mal por su predisposición a ser insoportable.
Moe era el elegido de Rodolfo para el concurso de "mojad al jilipollas"; al fin y al cabo Rodolfo había ganado desde hacia cinco años gracias a él. Moe sabía que Rodolfo le buscaría después de la pelea y que le arrastraría al concurso. Siempre se dejó llevar... eran unos minutos de humillación y luego todo acababa. Pero ese año algo había cambiado y sus deseos de marcharse de allí crecían a cada minuto, pero sabía que no podía escapar. Rodolfo habría apostado a sus seguidores en las salidas para interceptarle. Su única salvación era huir del discurso del "Tetina" al sermón de Don Rospulcio y luego seguir huyendo a las insoportables diatribas de Ulpiano Teteno, quien habia salido de la iglesia con la sonrisa del que sabe que se va a acostar con la nueva mujer de la limpieza. Todos los profesores habían huido y cada uno se habia encerrado en su lugar particular. Nadie sabía muy bien que era de la vida de los demás en momentos como aquellos; pero Moe si lo sabia... Llevaba años observando a todos los profesores, tanto los que salieron huyendo por miedo al "rincón de los Terroristas" y a Rodolfo y compañía, como los que se habían quedado.
Moe, en aquellos momentos, era la persona que tenía toda la información sobre todos los profesores en todos los momentos que estos estuviesen en el colegio... y a veces hasta fuera del lugar. Moe, con su mente casi mítica, habia llegado a comprender las motivaciones de todos los que podrían tener algo de interés para él... Sabía, por ejemplo, que Don Rogelio, el profesor de Lengua y literatura, estaba casado y que su mujer no accedía a sus deseos masoquistas, por lo que tenía un apartado postal donde recibía cartas de masoquistas que valoraba (y apreciaba) en los momentos en los que se encerraba en el cuarto de baño de los profesores, al que Moe, por ser quien era, tenía acceso para cambiar los rollos de papel higiénico. Rogelio habia tenido contactos carnales masoquistas en cinco ocasiones, en diversos moteles con distintos nombres que Moe tenía apuntados en una agenda... Moe era el único que sabía por qué Rogelio aparecía cansado a veces y porque nunca se apoyaba en el respaldo de la silla o en la pizarra, como solía hacer siempre. Y más y más secretos se ocultaban en su agenda, que crecía cada día un poco mas en espera de tener un buen uso.
Rodolfo pidió dos cervezas, las dos para él y ninguna para Julianna, y se dirigió al cuarto de baño. En el interior reinaba el humo y la música a todo volumen. En cada reservado se amontonaba el equipo de los boxeadores. Dio dos golpes en cada puerta:
‑ ¡EH!. Asomad vuestras cabezas piojosas, entrenadores ‑ Al oír la voz de Rodolfo, emergieron los entrenadores oficiales de las peleas: Sacco Y Vanzetti. Ambos tenían largas y cuidadas cabelleras castañas que eran la envidia de más de una chica, eran los mejores entrenadores que había en el equipo de Rodoldo y Gigi Ferruño.
‑ Hola jefe ‑ dijo Sacco con su voz de Castratti ‑ ¿Cómo va eso?
‑ Marchando ‑ respondió Rodolfo con tono duro
‑ ¿Te ha hablado Gigi sobre las apuestas? ‑ pregunto Vanzetti, de quien Rodolfo sospechaba tenía tratos con Gigi para quedarse más de lo que le correspondía
‑ Ivan parece que lo lleva mal ‑ respondió Rodolfo mientras dibujaba círculos en el aire con el humo del cigarro ‑ ¿no podías haberte buscado algún chico mas fornido?
‑ No teníamos ningún triángulo amoroso montado ‑ se quejó Vanzetti ‑ tuvimos que improvisar uno ‑ dijo después bajando la voz para que no le escuchase ninguno de los contendientes ‑ Aun así hemos creado expectación, me han llegado rumores de que van a venir chicos y chicas de otros colegios.
‑ Odio que hagan eso ‑ gimió Sacco ‑ nunca podemos dar cabida a todos... sospecho que habrá que hacer algo, tal vez podríamos improvisar un segundo combate...
‑ el problema es el espacio ‑ dijo Rodolfo con aire entendido ‑ tenemos que buscarnos un lugar mas grande. La capilla de la Santa se nos ha quedado pequeña.
‑ ¿El comedor? ‑ sugirió Sacco
‑ No, Pedro Botero nos ensartará en su pincho moruno si no le ofrecemos mas dinero del que estoy dispuesto a dar ‑ exclamó Rodolfo
‑...¿Y el gimnasio? ‑ dijo Vanzetti, quien, para Rodolfo, tenía siempre buenas ideas ‑ Podemos llegar a un acuerdo con el Moro, ya sabes que siempre está sin un duro porque se lo gasta todo en bebida.
Rodolfo se acarició el labio inferior. Vanzetti comentó un par de veces a Sacco que Rodolfo "parecía un ejecutivo cuando hacia eso"
‑ Tal vez ‑ dijo después de pensarselo ‑ pero ya no tenemos tiempo de pillarle.
‑ Estará en la tasca de siempre.
‑ Si, pero demasiado borracho para atender a nuestras razones... Cuando el capullo está muy borracho afirma que es una mierda y que debería presentar la renuncia al Tetina y luego castrarse ante la Manca.
‑ La de entradas que podríamos vender con eso ‑ Exclamó con entusiasmo Sacco.
La mañana se deslizó hacia la hora de la pelea. La misa oficiada por Don Rospulcio resultó ser insoportable hasta para los propios profesores. La señorita Fiena inicio la desbandada cuando, como primera frase de su sermón, Rospulcio tomó aire y gritó un "¡ARREPENTIOS PECADORES!" que hizo que un chico se asustase y sus lentillas saltasen por los aires y cayesen al suelo, con lo que se organizó una expedición de búsqueda y captura que prometió hacer mas llevadero el sermón... Pero alguien encontró las lentillas y el chico asustadizo salió con los círculos transparentes en su mano izquierda. Fiena soltó un ruidoso "debo ir a ayudarle" y salió disparada. Cuando Rospulcio comenzó a hablar sobre el celibato y los fornicadores y afirmo que: "Aquellos que forniquen sin estar casados deben ser castrados con las pinzas de depilar... poquito a poquito", todos los profesores solteros que se habían atrevido a asomar sus narices, se dieron por aludidos y salieron diciendo que habían aparcado mal el coche y que escuchaban jaleo en el exterior. Lo curioso es que Rospulcio dirigía su mirada, al decir esto, a Teteno, quien estaba pelando la pava en la primera fila con la nueva chica de la limpieza. Pero Teteno, si sabía que se dirigía a él, no lo demostró, sino que siguió pelando la pava.
Cuando se acercó la hora del descanso ofrecido por los profesores entre la misa y los soliloquios de Teteno sobre Condunia... y cuando los pocos alumnos que no habían emigrado vieron que el sermón continuaría hasta que a Don Rospulcio se le acabase la cuerda, se fueron en bloque.. Tan sólo se quedaron Juanito Pi y Jorge Tertulios, porque eran sordos y estaban muy interesados hablando entre ellos a señas y cada uno en un extremo de la iglesia... Y también se quedó Moe Cocon.
Moe Cocon era el chico más inteligente que había pasado por aquel colegio desde hacia más de veinte años. Tenía una memoria prodigiosa y una facilidad para todo que era increíble. Pero Moe tenía un problema, tal vez no era UN PROBLEMA sino que era EL PROBLEMA... Y este era que tan sólo le apreciaban los profesores y el director. El resto de los alumnos parecían tenerle una tirria especial. Moe, generalmente, les fustigaba con su mirada de desprecio desde detrás de sus gruesos cristales de gafas. Eso parecía servirle. Moe no era insociable ni introvertido, todo lo contrario... era una persona agradable cuando se le conocía bien, pero la cuestión es que nadie quería conocerle, ni siquiera los que eran maltratados ni los más tontos que eran abobinados y ahogados en el charco. ¿Qué había en Moe que todos notasen y les empujase a mandarle a tomar viento fresco?: El Exito. Moe, según todos los profesores, era un triunfador nato... todo lo que se propusiese, según Fiena, lo lograría. Fiena era la persona que más parecía valorarle, y llegó a escribir en su diario. "Moe es una gran persona, lo mas brillante que me he echado en cara desde hace eones... Casi me dan ganas de tener un hijo para ver si me sale un poco parecido a Moe". Jamás dijo esto a nadie, ni siquiera a sus mas íntimas amigas ni a su psiquiatra ni a sus amantes ocasionales.
Y el mayor enemigo que Moe tenía en el colegio, que recordase lo tenía desde el primer segundo del primer minuto de la primera hora de la primera clase de la primera mañana del primer día de la primera semana del primer mes del primer año del primer curso (Y sentado en la primera fila), había sido Rodolfo Ghierro.
El primer día de clase, Roberto había organizado una timba de dados en la parte posterior de la clase y Gigi Ferruño abogaba por hacer un concurso de eructos.
La profesora les había pillado y les había azotado las manos y luego había señalado a Moe diciendo: "Mirad que "chico tan mono", todos deberíais ser como él". Y Moe, aunque después reconoció que había sido un gran error, había practicado con gran exito la hipocresía de la sonrisa que su madre le había enseñado a poner. Al finalizar la clase, Rodolfo le había hecho dar su primer paseo horrible a los urinario y le había hecho meter la cabeza en un retrete y tirado de la cadena: "Y no me jodas, ¿Vale?" le había dicho después. Moe no sabia, por aquel entonces, lo que era Joder, pero se prometió que se enteraría de lo que era.
Con el paso de los años, los paseos de Moe hacia los urinarios habían sido muy frecuentes; como resultado de tanta agua, a los catorce años comenzó a perder el pelo. Su madre le llevó a un especialista y este le dijo que Moe debía llevar el pelo muy corto hasta que viese síntomas de mejoras. Por aquella razón Moe siempre iba al cero... o como mucho al 1‑N (Siendo N cualquier numero aleatorio entre 0 e infinito).Rodolfo, por el contrario, siempre llevaba el pelo al X+N (siendo N cualquier numero aleatorio entre 0 e infinito) y decía que Moe llevaba el pelo al cero porque tenía predisposición a tener Piojos... A la gente le hacia gracia al principio, pero después alguien dijo a Rodolfo que cambiase de chiste y ese alguien salió del colegio con un par de dientes menos y prometiéndose no ser tan bocazas nunca mas.
Pero Moe, en las amargas noches que seguían a los amargos días de las burlas y los paseos al urinario de Rodolfo y su "troupe de payasos" tan sólo se consolaba pensando que él seria algo en el futuro y llevaría el pelo por los tobillos cuando saliese del "Majara beach"... Y que Rodolfo, por el contrario, seria sólo una persona inútil e insignificante y que acabaría mal por su predisposición a ser insoportable.
Moe era el elegido de Rodolfo para el concurso de "mojad al jilipollas"; al fin y al cabo Rodolfo había ganado desde hacia cinco años gracias a él. Moe sabía que Rodolfo le buscaría después de la pelea y que le arrastraría al concurso. Siempre se dejó llevar... eran unos minutos de humillación y luego todo acababa. Pero ese año algo había cambiado y sus deseos de marcharse de allí crecían a cada minuto, pero sabía que no podía escapar. Rodolfo habría apostado a sus seguidores en las salidas para interceptarle. Su única salvación era huir del discurso del "Tetina" al sermón de Don Rospulcio y luego seguir huyendo a las insoportables diatribas de Ulpiano Teteno, quien habia salido de la iglesia con la sonrisa del que sabe que se va a acostar con la nueva mujer de la limpieza. Todos los profesores habían huido y cada uno se habia encerrado en su lugar particular. Nadie sabía muy bien que era de la vida de los demás en momentos como aquellos; pero Moe si lo sabia... Llevaba años observando a todos los profesores, tanto los que salieron huyendo por miedo al "rincón de los Terroristas" y a Rodolfo y compañía, como los que se habían quedado.
Moe, en aquellos momentos, era la persona que tenía toda la información sobre todos los profesores en todos los momentos que estos estuviesen en el colegio... y a veces hasta fuera del lugar. Moe, con su mente casi mítica, habia llegado a comprender las motivaciones de todos los que podrían tener algo de interés para él... Sabía, por ejemplo, que Don Rogelio, el profesor de Lengua y literatura, estaba casado y que su mujer no accedía a sus deseos masoquistas, por lo que tenía un apartado postal donde recibía cartas de masoquistas que valoraba (y apreciaba) en los momentos en los que se encerraba en el cuarto de baño de los profesores, al que Moe, por ser quien era, tenía acceso para cambiar los rollos de papel higiénico. Rogelio habia tenido contactos carnales masoquistas en cinco ocasiones, en diversos moteles con distintos nombres que Moe tenía apuntados en una agenda... Moe era el único que sabía por qué Rogelio aparecía cansado a veces y porque nunca se apoyaba en el respaldo de la silla o en la pizarra, como solía hacer siempre. Y más y más secretos se ocultaban en su agenda, que crecía cada día un poco mas en espera de tener un buen uso.
EL COMIENZO (II)
Teteno elevó los brazos como un orador, parecía no darse cuenta de que aburría a la concurrencia, quienes bostezaban con sonoridad y, al no tener de cerca la vigilancia de los profesores que se había abstenido de ir, comenzaban a hacer apuestas sobre los resultados de las peleas. Gigi Ferruño, primo de Rodolfo, era el que manejaba el terreno de las apuestas. Siempre tenía dinero, ya que se quedaba parte de las recaudaciones de las peleas que montaban él, su primo o la pandilla de Rodolfo.
Ferruño se puso las gafas de sol ultimo modelo y escribió en un papel las apuestas de un chico negro:
‑ ¡eh!, ya van tres a uno contra Ivan.
Ferruño había sido el promotor de las peleas concertadas y de los precios de cada una. La idea se le ocurrió un día que Teteno le había castigado a copiar mil doscientas veces "juro que jamas jugaré mis notas de física a los chinos con el profesor" (Tal vez el mayor problema de Ferruño era su ludopatia) y Teteno le había dado para apoyarse un libro llamado "VIDA Y OBRA DE UN CORREDOR DE APUESTAS ARREPENTIDO". Ferruño pagó a un pobreton para que copiase mil doscientas veces lo que le habían mandado, mientras él se leía el libro. Al cabo de dos días no sacó en claro que el corredor de apuestas arrepentido decía lo que NO HABÍA QUE HACER sino que pensó que AQUELLO ERA LO QUE SIEMPRE HABÍA QUERIDO HACER. Habló con Rodolfo para que se metiese en líos y concertase una pelea... Aquel fue el principio de un buen momento para los primos.
Rodolfo Ghierro era el jefecillo del "majara beach" en aquel momento. Lo había sido desde que el anterior jefecillo, un tipo con aspecto de acabar en la carcel a los tres días de salir de allí (o eso dijo Fiena cuando le aprobó para que se largase del colegio... Se equivocó, sólo tardó dos días y medio en ir a la cárcel), se había licenciado en bachillerato. Rodolfo suspendía casi todo, y lo que aprobaba lo hacia porque los profesores no querían verle por sus clases y habían llegado a un acuerdo con él, y tampoco le importaba mucho. Es mas, se estaba planteando la posibilidad de repetir un par de años y así sacarse un sobresueldo con el negocio de las apuestas y de las peleas concertadas. Pero la noche anterior, al recibir sus padres el boletín de notas, que no había conseguido interceptar y falsificar, su padre le había pegado una paliza impresionante y le había dicho "hijo mío, yo te quiero mucho a pesar de que eres un pedazo bruto... pero te juro que como no apruebes este año en Junio, te cortaré el pelo al cero y luego te haré trabajar en el campo de tu tito Eustaquio y te prometo que te arrepentirás..." Rodolfo conocía a su padre lo suficiente como para saber que no mentía, que aquella era una amenaza real... así que tenía que aprobar... ¿Pero cómo?. Una idea le daba vueltas por la cabeza, pero Rodolfo era tan bruto que aun no sabia que le estaba surgiendo una idea.
Junto a Rodolfo se encontraba su "novia" y su socia en el mal y en la burreria: Julianna. Esta era una chica vacía y tonta que iba a clase porque no se le ocurría otro sitio en el que le aguantasen mejor que en su casa. Había mandado todo tipo de solicitudes a cursos de peluquería y esteticienne, pero aun no entendía por qué le decían siempre, después de la primera cita, "no nos llames, nosotros te llamaremos a ti"... Y luego nunca llamaban. La espada de Damocles que pendía sobre su cabeza no era la de una paliza y un corte al cero de su hermoso y cuidadisimo pelo rubio natural... era la espada de un internado en Cataluña.
Ninguno de los dos, Rodolfo y Juliana, confesaba al otro sus inquietudes básicas: aprobar o hundirse.
Ajeno al curso de los acontecimiento, Teteno desgranaba su siempre largo y aburrido discurso... esta vez entonando ya la notas finales.
‑ Así que elevemos nuestras voces al aire fresco de la mañana y recordemos lo que siempre decía nuestra ilustre santa: Agua fresca y amor es mi desayuno de cada mañana.Ah, si que sabía cosas nuestra manca. Y ahora, alumnos y alumnas de este excelso colegio, os conmino a que vayáis mas tarde, después de la misa solemne y celebre de nuestro querido Don Rospulcio; quien... Uh.. veo que aun no ha llegado, a mis disertaciones sobre la vida y milagros de santa Condunia... ‑ Con estas palabras terminó su discurso, dirigiendo una mirada de benevolente amor a sus seguidores, que si había no se notaba, de entre el publico.
Fiena, para acelerar acontecimientos, aplaudió dando la nota y marcando el tono de lo que debían hacer los alumnos. Todos aplaudieron con desgana por el lapso de medio minuto, que pareció bastar a Ulpiano, quien se retiró después de hacer una reverencia teatral, que fue acogida con carcajadas, a la figura de Santa Condunia la manca.
‑ Recordad que se celebrara una misa dentro de cinco minutos ‑ dijo la profesora endureciendo su voz ‑ y que tendré en cuenta en el próximo examen la asistencia... ‑ Aquello sonó a la mayoría como una amenaza, pero al fin y al cabo era UNA AMENAZA.
Rodolfo, mientras todos se dirigían hacia misa o hacia algún lugar en el que perder el tiempo, como observar las peleas en el barro de la orilla del charco, donde los mas pequeños pasaban sus "horas muertas", encaminó sus pasos hacia el bar, situado en la parte inferior de una de las cuatro paredes que conformaban el colegio.
Ferruño se puso las gafas de sol ultimo modelo y escribió en un papel las apuestas de un chico negro:
‑ ¡eh!, ya van tres a uno contra Ivan.
Ferruño había sido el promotor de las peleas concertadas y de los precios de cada una. La idea se le ocurrió un día que Teteno le había castigado a copiar mil doscientas veces "juro que jamas jugaré mis notas de física a los chinos con el profesor" (Tal vez el mayor problema de Ferruño era su ludopatia) y Teteno le había dado para apoyarse un libro llamado "VIDA Y OBRA DE UN CORREDOR DE APUESTAS ARREPENTIDO". Ferruño pagó a un pobreton para que copiase mil doscientas veces lo que le habían mandado, mientras él se leía el libro. Al cabo de dos días no sacó en claro que el corredor de apuestas arrepentido decía lo que NO HABÍA QUE HACER sino que pensó que AQUELLO ERA LO QUE SIEMPRE HABÍA QUERIDO HACER. Habló con Rodolfo para que se metiese en líos y concertase una pelea... Aquel fue el principio de un buen momento para los primos.
Rodolfo Ghierro era el jefecillo del "majara beach" en aquel momento. Lo había sido desde que el anterior jefecillo, un tipo con aspecto de acabar en la carcel a los tres días de salir de allí (o eso dijo Fiena cuando le aprobó para que se largase del colegio... Se equivocó, sólo tardó dos días y medio en ir a la cárcel), se había licenciado en bachillerato. Rodolfo suspendía casi todo, y lo que aprobaba lo hacia porque los profesores no querían verle por sus clases y habían llegado a un acuerdo con él, y tampoco le importaba mucho. Es mas, se estaba planteando la posibilidad de repetir un par de años y así sacarse un sobresueldo con el negocio de las apuestas y de las peleas concertadas. Pero la noche anterior, al recibir sus padres el boletín de notas, que no había conseguido interceptar y falsificar, su padre le había pegado una paliza impresionante y le había dicho "hijo mío, yo te quiero mucho a pesar de que eres un pedazo bruto... pero te juro que como no apruebes este año en Junio, te cortaré el pelo al cero y luego te haré trabajar en el campo de tu tito Eustaquio y te prometo que te arrepentirás..." Rodolfo conocía a su padre lo suficiente como para saber que no mentía, que aquella era una amenaza real... así que tenía que aprobar... ¿Pero cómo?. Una idea le daba vueltas por la cabeza, pero Rodolfo era tan bruto que aun no sabia que le estaba surgiendo una idea.
Junto a Rodolfo se encontraba su "novia" y su socia en el mal y en la burreria: Julianna. Esta era una chica vacía y tonta que iba a clase porque no se le ocurría otro sitio en el que le aguantasen mejor que en su casa. Había mandado todo tipo de solicitudes a cursos de peluquería y esteticienne, pero aun no entendía por qué le decían siempre, después de la primera cita, "no nos llames, nosotros te llamaremos a ti"... Y luego nunca llamaban. La espada de Damocles que pendía sobre su cabeza no era la de una paliza y un corte al cero de su hermoso y cuidadisimo pelo rubio natural... era la espada de un internado en Cataluña.
Ninguno de los dos, Rodolfo y Juliana, confesaba al otro sus inquietudes básicas: aprobar o hundirse.
Ajeno al curso de los acontecimiento, Teteno desgranaba su siempre largo y aburrido discurso... esta vez entonando ya la notas finales.
‑ Así que elevemos nuestras voces al aire fresco de la mañana y recordemos lo que siempre decía nuestra ilustre santa: Agua fresca y amor es mi desayuno de cada mañana.Ah, si que sabía cosas nuestra manca. Y ahora, alumnos y alumnas de este excelso colegio, os conmino a que vayáis mas tarde, después de la misa solemne y celebre de nuestro querido Don Rospulcio; quien... Uh.. veo que aun no ha llegado, a mis disertaciones sobre la vida y milagros de santa Condunia... ‑ Con estas palabras terminó su discurso, dirigiendo una mirada de benevolente amor a sus seguidores, que si había no se notaba, de entre el publico.
Fiena, para acelerar acontecimientos, aplaudió dando la nota y marcando el tono de lo que debían hacer los alumnos. Todos aplaudieron con desgana por el lapso de medio minuto, que pareció bastar a Ulpiano, quien se retiró después de hacer una reverencia teatral, que fue acogida con carcajadas, a la figura de Santa Condunia la manca.
‑ Recordad que se celebrara una misa dentro de cinco minutos ‑ dijo la profesora endureciendo su voz ‑ y que tendré en cuenta en el próximo examen la asistencia... ‑ Aquello sonó a la mayoría como una amenaza, pero al fin y al cabo era UNA AMENAZA.
Rodolfo, mientras todos se dirigían hacia misa o hacia algún lugar en el que perder el tiempo, como observar las peleas en el barro de la orilla del charco, donde los mas pequeños pasaban sus "horas muertas", encaminó sus pasos hacia el bar, situado en la parte inferior de una de las cuatro paredes que conformaban el colegio.
EL COMIENZO (I)
Era día de fiesta en el colegio. Era la fiesta de Santa Condunia La Manca. El director y los profesores, algunos con más entusiasmo que la mayoría, habían confeccionado un programa que fuese, o eso querían ellos, muy interesante para todos.
Nueve de la mañana. El director ofrecerá un discurso
diez y cuarto de la mañana.descanso. Diez y veinte de la mañana.
Misa oficiada por Don Rospulcio, el profesor de Ética, Latín,
Religión y director de los cursillos de "cristianos sin tacha".
Once y veinte. descanso. once y media.discursos del director sobre
la vida y obra de Santa Condunia.
Con este interesantísimo programa, los alumnos habían confeccionado el suyo:
Once y veinte de la mañana: Pelea a tres asaltos entre dos alumnos
de tercero de BUP que se pelearon por una chica. El vencedor se llevará
a la susodicha como premio. Precio: Un euro. Doce y media:
concurso de tirar huevos a los coches que pasen por la calle y a las
respuestas mas originales a los insultos de los conductores.
El ganador podrá participar gratuitamente en el resto de los concursos
o de los eventos que tendrán lugar. Una de la tarde: Maratón de resistencia
con los enanos de sexto y séptimo; ganará aquel que menos llore o el
que salga del parque sin sangrar. Participación gratuita previa inscripción.
una y veinte. concurso de saltos sobre el charco. Una y media:Concurso de
"mojad al jilipollas". Rodolfo Ghierro, campeón en los años anteriores,
ha confirmado su participación.
Aquel día de santa Condunia era muy claro y caluroso. Ulpiano Teteno llevaba un traje que se había comprado para la ocasión. La junta del colegio se quejaba de que Ulpiano se comprase un traje todos los años y lo cargase a la cuenta del colegio..."Hay que dar buena imagen, y la imagen del colegio la doy yo" es lo que siempre decía en las reuniones.
‑ Este año nos sonríe el tiempo ‑ comentó a Doña Fiena, "la hiena", la profesora de Matemáticas y la encargada de cerrar las clases al acabar los horarios. Últimamente siempre cerraba los pasillos durante la media hora de recreo que tenían. Nadie sabía por qué lo hacía... Fiena había dicho que temía que los ladrones robasen las cosas de los pobres alumnos. Pero nadie sabía que hubiese ladrones.
Bueno, todos recordaban a un ladrón, pero había sido un profesor de gimnasia que se llevó la ropa de todos los estudiantes cuando estos estaban en las duchas. Nadie volvió a verle y algunos dijeron que le habían visto en el Rastro vendiendo las ropas a mitad de precio. En fin, también decían que el cocinero mayor, un tipo gordo, sudoroso y asqueroso llamado Pedro Botero, era un ladrón... pero es que Pedro exigía a los alumnos más tontos dinero si no querían que les diese la peor parte de la comida, o lo más quemado. Pero todos entendían que Doña Fiena no se refería, precisamente, a "esos ladrones".
‑ Será una gran fiesta y un gran día... Santa Condunia se pondría roja de emoción si viese esto ‑ Teteno señaló a la imagen de la santa, que algún gamberro, nadie sabía como, había pintado como Bizca y había retocado sus labios con un color demasiado fuerte. "Parece una ramera, ¿verdad?" había comentado la profesora de griego, La señorita Juanita, a Fiena cuando habían sacado la figura para quitarle el polvo de encima, y luego movió un brazo para abarcar a los mas de mil alumnos que habían decidido que tampoco querían estar en sus casas hasta la hora en la que empezaba lo bueno y que estaban dispuestos y preparados para reírse del discurso de Teteno.
La mitad de los profesores no se había presentado, pero como Fiena vivía al lado de Teteno y este la traía en coche todos los días, no podía escabullirse. Había pensado en dejar una nota al director en su puerta diciéndole que no podría ir a oír su discurso porque tenía una tía en el hospital con una hernia ingüinal y que ya vería si podía llegar a sus disertaciones sobre Condunia... pero cuando estaba planteándose todo esto, Teteno había llamado a su puerta para pedirle un poco de azúcar... Aunque Fiena sospechaba que era una excusa para capturarla y llevarla allí. "que asqueroso eres, puerco" pensó Fiena al ver a Teteno sonreír a las hordas de alumnos que se burlaban de ellos.
Ulpiano encendió el micrófono y golpeó la cabeza para ver si se oía bien. Comprobó el volumen como si fuese un entendido y después lanzó su sonrisa típica:
‑ Alumnos de este hermoso centro, me siento orgulloso de veros a todos aquí, con el corazón lleno de amor hacia la figura de nuestra fundadora ‑ señaló la figura de Condunia, a la que algún alumno con movimientos felinos había dado la vuelta, de forma que la pobre Condunia fue objeto de burlas. Cuando Fiena se dio cuenta de porque se reían los alumnos, colocó bien la figura y dirigió una mirada cargada de odio hacia los alumnos.
Desde que Fiena había llegado allí nada mas licenciarse en Matemáticas, pensaba que la vida la había dejado de lado al hacerla estar en aquel colegio y por no darle la suficiente fuerza como para firmar una carta de renuncia alegando cualquier motivo, incluso motivos psíquicos que aquellos monstruos le producían.
Para la señorita Fiena, en el colegio había dos tipos de personas: los tontos y los aprovechados. Unos y otros eran básicamente asquerosos... Muchas veces Fiena se quejaba a su psiquiatra de que no había gente buena y normal en el mundo. El psiquiatra decía que probase a hablar con sus padres para ver si ella había tenido alguna experiencia traumatica en sus días de colegio. Fiena siempre suspiraba "no doctor, son ellos...esos bastardos". Fiena echaba la culpa a los alumnos de no haber conseguido novio ni haber tenido hijos... ellos le habían hecho odiar al sexo contrario; bueno, también Teteno tenía mucha culpa en su odio al sexo opuesto... y tampoco había querido tener hijos... ¿Y si salían como alguno de aquellos aprovechados o como aquellos tontos?. No, gracias, prefería ser soltera y casi célibe. Echó un brazo alrededor del brazo extendido de la santa; si alguien quería mover a la pobre figura de nuevo, sería con ella agarrada como una lapa. Estaba segura de que aquello había sido motivado por la pandilla de Rodolfo Ghierro, el peor pandillero que se había echado en cara en sus años de martirio en aquel lugar.
Nueve de la mañana. El director ofrecerá un discurso
diez y cuarto de la mañana.descanso. Diez y veinte de la mañana.
Misa oficiada por Don Rospulcio, el profesor de Ética, Latín,
Religión y director de los cursillos de "cristianos sin tacha".
Once y veinte. descanso. once y media.discursos del director sobre
la vida y obra de Santa Condunia.
Con este interesantísimo programa, los alumnos habían confeccionado el suyo:
Once y veinte de la mañana: Pelea a tres asaltos entre dos alumnos
de tercero de BUP que se pelearon por una chica. El vencedor se llevará
a la susodicha como premio. Precio: Un euro. Doce y media:
concurso de tirar huevos a los coches que pasen por la calle y a las
respuestas mas originales a los insultos de los conductores.
El ganador podrá participar gratuitamente en el resto de los concursos
o de los eventos que tendrán lugar. Una de la tarde: Maratón de resistencia
con los enanos de sexto y séptimo; ganará aquel que menos llore o el
que salga del parque sin sangrar. Participación gratuita previa inscripción.
una y veinte. concurso de saltos sobre el charco. Una y media:Concurso de
"mojad al jilipollas". Rodolfo Ghierro, campeón en los años anteriores,
ha confirmado su participación.
Aquel día de santa Condunia era muy claro y caluroso. Ulpiano Teteno llevaba un traje que se había comprado para la ocasión. La junta del colegio se quejaba de que Ulpiano se comprase un traje todos los años y lo cargase a la cuenta del colegio..."Hay que dar buena imagen, y la imagen del colegio la doy yo" es lo que siempre decía en las reuniones.
‑ Este año nos sonríe el tiempo ‑ comentó a Doña Fiena, "la hiena", la profesora de Matemáticas y la encargada de cerrar las clases al acabar los horarios. Últimamente siempre cerraba los pasillos durante la media hora de recreo que tenían. Nadie sabía por qué lo hacía... Fiena había dicho que temía que los ladrones robasen las cosas de los pobres alumnos. Pero nadie sabía que hubiese ladrones.
Bueno, todos recordaban a un ladrón, pero había sido un profesor de gimnasia que se llevó la ropa de todos los estudiantes cuando estos estaban en las duchas. Nadie volvió a verle y algunos dijeron que le habían visto en el Rastro vendiendo las ropas a mitad de precio. En fin, también decían que el cocinero mayor, un tipo gordo, sudoroso y asqueroso llamado Pedro Botero, era un ladrón... pero es que Pedro exigía a los alumnos más tontos dinero si no querían que les diese la peor parte de la comida, o lo más quemado. Pero todos entendían que Doña Fiena no se refería, precisamente, a "esos ladrones".
‑ Será una gran fiesta y un gran día... Santa Condunia se pondría roja de emoción si viese esto ‑ Teteno señaló a la imagen de la santa, que algún gamberro, nadie sabía como, había pintado como Bizca y había retocado sus labios con un color demasiado fuerte. "Parece una ramera, ¿verdad?" había comentado la profesora de griego, La señorita Juanita, a Fiena cuando habían sacado la figura para quitarle el polvo de encima, y luego movió un brazo para abarcar a los mas de mil alumnos que habían decidido que tampoco querían estar en sus casas hasta la hora en la que empezaba lo bueno y que estaban dispuestos y preparados para reírse del discurso de Teteno.
La mitad de los profesores no se había presentado, pero como Fiena vivía al lado de Teteno y este la traía en coche todos los días, no podía escabullirse. Había pensado en dejar una nota al director en su puerta diciéndole que no podría ir a oír su discurso porque tenía una tía en el hospital con una hernia ingüinal y que ya vería si podía llegar a sus disertaciones sobre Condunia... pero cuando estaba planteándose todo esto, Teteno había llamado a su puerta para pedirle un poco de azúcar... Aunque Fiena sospechaba que era una excusa para capturarla y llevarla allí. "que asqueroso eres, puerco" pensó Fiena al ver a Teteno sonreír a las hordas de alumnos que se burlaban de ellos.
Ulpiano encendió el micrófono y golpeó la cabeza para ver si se oía bien. Comprobó el volumen como si fuese un entendido y después lanzó su sonrisa típica:
‑ Alumnos de este hermoso centro, me siento orgulloso de veros a todos aquí, con el corazón lleno de amor hacia la figura de nuestra fundadora ‑ señaló la figura de Condunia, a la que algún alumno con movimientos felinos había dado la vuelta, de forma que la pobre Condunia fue objeto de burlas. Cuando Fiena se dio cuenta de porque se reían los alumnos, colocó bien la figura y dirigió una mirada cargada de odio hacia los alumnos.
Desde que Fiena había llegado allí nada mas licenciarse en Matemáticas, pensaba que la vida la había dejado de lado al hacerla estar en aquel colegio y por no darle la suficiente fuerza como para firmar una carta de renuncia alegando cualquier motivo, incluso motivos psíquicos que aquellos monstruos le producían.
Para la señorita Fiena, en el colegio había dos tipos de personas: los tontos y los aprovechados. Unos y otros eran básicamente asquerosos... Muchas veces Fiena se quejaba a su psiquiatra de que no había gente buena y normal en el mundo. El psiquiatra decía que probase a hablar con sus padres para ver si ella había tenido alguna experiencia traumatica en sus días de colegio. Fiena siempre suspiraba "no doctor, son ellos...esos bastardos". Fiena echaba la culpa a los alumnos de no haber conseguido novio ni haber tenido hijos... ellos le habían hecho odiar al sexo contrario; bueno, también Teteno tenía mucha culpa en su odio al sexo opuesto... y tampoco había querido tener hijos... ¿Y si salían como alguno de aquellos aprovechados o como aquellos tontos?. No, gracias, prefería ser soltera y casi célibe. Echó un brazo alrededor del brazo extendido de la santa; si alguien quería mover a la pobre figura de nuevo, sería con ella agarrada como una lapa. Estaba segura de que aquello había sido motivado por la pandilla de Rodolfo Ghierro, el peor pandillero que se había echado en cara en sus años de martirio en aquel lugar.
INTRODUCCION
No era el mejor colegio de todo el mundo; ni siquiera era el mejor colegio de la ciudad o del barrio, pero muchos de sus alumnos, sea por la razón que sea, se consideraban extremadamente y extrañamente superiores.
La primera vez que lo vi me sentí asustado. Cielos, era como un reformatorio. Por fuera, sus muros de ladrillo visto, sus ventanas con cristales no siempre relucientes y con los bordes quemados por multitud de mecheros y con la pintura formando desconchones, no era de lo mejor.... Por dentro algo cambiaba, pero no mucho. Tenía un parque de arena donde los mas pequeños se dedicaban a romperse los cráneos contra los suelos de cemento que sujetaban los maltrechos columpios. Alguien, ahora mismo no recuerdo quien, me dijo que había manchas indelebles de sangre en el suelo de la pequeña, sucia y decrepita enfermería... no me extrañó.
En el centro del pequeño parque de arena había un gran charco que, según me dijeron mas tarde, era perenne desde los primeros días de Octubre, con las primeras lluvias, hasta que estaba bien avanzado el mes de Abril, o hasta que el director ordenaba llenarlo de arena, por la multitud de quejas de los padres que decían que sus hijos llegaban manchados de barro y que daban un asco impresionante.... Pero este charco, el mismo en el que contemplé una imagen sucia de mi mismo, es el charco de la historia de este colegio... por este mismo charco, el colegio de "Santa Condunia la manca", tiene el nombre por el que yo lo conocí, al igual que muchas personas que llegaron a este barrio después de que yo llegase: Majara Beach.
La primera vez que escuché el horrible nombre en inglés (Soy de los puristas que siempre desean una prevalencia del idioma autóctono y aquí se tiene la maldita costumbre de perder el nombre por apelativos en inglés o en ruso, ya que ahora esta de moda ese idioma) se me pusieron los colores... "¿y por qué lo llaman así?" pregunté. Nadie lo sabia muy bien. Pero es normal escuchar una conversación parecida a esta:
‑ Eh...¿donde vais?
‑ Al Majara Beach; van a pelearse dos de tercero y se promete autentica sangre.
‑ ¿Hoy cobran?
‑ supongo que no, es el día de la santa de la escuela.
Al principio me quede asustado al escuchar este tipo de cosas. Poco después recibí una invitación expresa del director del centro, cuyo nombre no diré por temor a represalias... Bueno, se llamaba Ulpiano Teteno, pero todos le llamaban el "tetilla" por su costumbre de chuparle cierta parte de la anatomía de las chicas a las que se llevaba de paseo a cualquier lugar donde pudieran estar a solas.
Estuve varias veces en el colegio, a veces de incógnito y otras veces invitado. En el bar me acostumbré a escuchar las historias de los alumnos... una me llamó particularmente la atención. Hablaron sobre un extraño hecho que tuvo lugar cuatro años antes de que yo llegase allí. Unas veinte personas sufrieron un accidente que no llegó a los periódicos Dios sabe por qué.
Entre sus rumores de leyenda negra y el extraño reverencionismo con el que pronunciaban el nombre Moe Cocon, comencé a reconstruir las historia. Busque el historial de Cocon en el ordenador del colegio y en los archivos. Me llené de polvo pero no llegué a nada en claro... lo que significaba que Moe no había existido o que había sido más listo que todos y había borrado las huellas de su existencia en aquel lugar. No había fotos, no había notas ni cuadernos ni registros médicos sobre su salud... pero hubo algo que Cocon dejo detrás de si: Los profesores y las profesoras. El nombre les impuso respeto y nadie parecía muy dispuesto a hablar de Él. Aquello enervó mi imaginación, ¿quién demonios había sido aquel tipo?. Al final, con mucha sutileza y un montón de bebidas, conseguí la historia, o lo que pude reconstruir a través de los fragmentos que me dieron.
Aquí esta la historia, os prometo que todo lo que en ella se cuenta es real... como la vida misma.
La primera vez que lo vi me sentí asustado. Cielos, era como un reformatorio. Por fuera, sus muros de ladrillo visto, sus ventanas con cristales no siempre relucientes y con los bordes quemados por multitud de mecheros y con la pintura formando desconchones, no era de lo mejor.... Por dentro algo cambiaba, pero no mucho. Tenía un parque de arena donde los mas pequeños se dedicaban a romperse los cráneos contra los suelos de cemento que sujetaban los maltrechos columpios. Alguien, ahora mismo no recuerdo quien, me dijo que había manchas indelebles de sangre en el suelo de la pequeña, sucia y decrepita enfermería... no me extrañó.
En el centro del pequeño parque de arena había un gran charco que, según me dijeron mas tarde, era perenne desde los primeros días de Octubre, con las primeras lluvias, hasta que estaba bien avanzado el mes de Abril, o hasta que el director ordenaba llenarlo de arena, por la multitud de quejas de los padres que decían que sus hijos llegaban manchados de barro y que daban un asco impresionante.... Pero este charco, el mismo en el que contemplé una imagen sucia de mi mismo, es el charco de la historia de este colegio... por este mismo charco, el colegio de "Santa Condunia la manca", tiene el nombre por el que yo lo conocí, al igual que muchas personas que llegaron a este barrio después de que yo llegase: Majara Beach.
La primera vez que escuché el horrible nombre en inglés (Soy de los puristas que siempre desean una prevalencia del idioma autóctono y aquí se tiene la maldita costumbre de perder el nombre por apelativos en inglés o en ruso, ya que ahora esta de moda ese idioma) se me pusieron los colores... "¿y por qué lo llaman así?" pregunté. Nadie lo sabia muy bien. Pero es normal escuchar una conversación parecida a esta:
‑ Eh...¿donde vais?
‑ Al Majara Beach; van a pelearse dos de tercero y se promete autentica sangre.
‑ ¿Hoy cobran?
‑ supongo que no, es el día de la santa de la escuela.
Al principio me quede asustado al escuchar este tipo de cosas. Poco después recibí una invitación expresa del director del centro, cuyo nombre no diré por temor a represalias... Bueno, se llamaba Ulpiano Teteno, pero todos le llamaban el "tetilla" por su costumbre de chuparle cierta parte de la anatomía de las chicas a las que se llevaba de paseo a cualquier lugar donde pudieran estar a solas.
Estuve varias veces en el colegio, a veces de incógnito y otras veces invitado. En el bar me acostumbré a escuchar las historias de los alumnos... una me llamó particularmente la atención. Hablaron sobre un extraño hecho que tuvo lugar cuatro años antes de que yo llegase allí. Unas veinte personas sufrieron un accidente que no llegó a los periódicos Dios sabe por qué.
Entre sus rumores de leyenda negra y el extraño reverencionismo con el que pronunciaban el nombre Moe Cocon, comencé a reconstruir las historia. Busque el historial de Cocon en el ordenador del colegio y en los archivos. Me llené de polvo pero no llegué a nada en claro... lo que significaba que Moe no había existido o que había sido más listo que todos y había borrado las huellas de su existencia en aquel lugar. No había fotos, no había notas ni cuadernos ni registros médicos sobre su salud... pero hubo algo que Cocon dejo detrás de si: Los profesores y las profesoras. El nombre les impuso respeto y nadie parecía muy dispuesto a hablar de Él. Aquello enervó mi imaginación, ¿quién demonios había sido aquel tipo?. Al final, con mucha sutileza y un montón de bebidas, conseguí la historia, o lo que pude reconstruir a través de los fragmentos que me dieron.
Aquí esta la historia, os prometo que todo lo que en ella se cuenta es real... como la vida misma.
INDICE DE PERSONAJES (POR ORDEN DE APARICIÓN)
AUTOR: Es el narrador de la historia.
ULPIANO TETENO: Alias "El Tetilla" Director del colegio y autor de varios libros sobre la figura de Santa Condunia. Destacan "Santa Condunia, esa mujer" y "Mi Lucha II (Confesiones de un arrepentido)"
FINA FIENA: Alias "La Hiena" Profesora de matemáticas y una de las fundadoras del "Culto Linn".
PEDRO BOTERO: Cocinero del colegio y dueño de los pisos inferiores. Personaje tan misterioso como diabólico.
SEÑORITA JUANITA: Profesora de griego. Miembro fundador del "Culto Linn"
GIGI FERRUÑO: Alumno del colegio y corredor de apuestas oficial. Primo de Rodolfo Ghiurro.
RODOLFO GHIURRO: Alumno del colegio y jefe de la organización criminal que opera en el colegio. Primo de Gigi, novio de Julianna y poseedor de un bajo coeficiente intelectual.
JULIANNA: Alumna del colegio. Novia de Rodolfo Ghiurro. Su coeficiente intelectual rivaliza con el de Rodolfo (No se sabe cual de los dos es mas bajo)
SACCO: Alumno del colegio. Miembro de la organización de Rodolfo y socio de Vanzetti.
VANZETTI: Lo mismo que el anterior pero un poco mas listo.
DON ROSPULCIO: Profesor de diversas asignaturas relacionadas con la religión, seguidor acérrimo de Santa Condunia la manca.
ERNESTITO PIÑATA: Alumno del colegio. Miembro de la organización criminal de Rodolfo Ghiurro.
ROMULA: Asistente de Pedro Botero. Auxiliar ATS. Miembro del "Culto Linn"
REMA: Asistente de Pedro Botero. Auxiliar ATS. Miembro del "Culto Linn" y hermana gemela de Romula.
VIRGILIANA: Mujer de la limpieza con un oscuro secreto en su pasado. Miembro del "Culto Linn"
BENJAMINO GROSELLA: Ex-Alumno del colegio. Trabaja en una tienda. Absoluto devorador de revistas pornográficas.
ERNESTO BANNER: Profesor de Gimnasia. Personaje misterioso con un pasado oculto.
VECINA DEL SEGUNDO: Vecina de Moe Cocon. No tiene mayor relevancia.
SANTA CONDUNIA: Fundadora del colegio y perseguidora acérrima de la iniquidad que hay en el colegio.
FRAU GRAU: Profesora de Física. Cabeza visible del GAT (Grupo Anti Terrorista)
MOE COCON: El eje de esta historia.
RIUPEREZ FRANCO: Profesor de Lengua de Rodolfo, Ferruño y demás.
ROYALTI: Alumno del colegio. Delegado de quinto de EGB.
GUSTAVO HERNIN: Profesor de Latín. Al borde de la depresión y la histeria.
JULIA PROBLEMAS: Hija de diplomáticos cuyo camino se cruzara con el de Moe Cocon.
ULPIANO TETENO: Alias "El Tetilla" Director del colegio y autor de varios libros sobre la figura de Santa Condunia. Destacan "Santa Condunia, esa mujer" y "Mi Lucha II (Confesiones de un arrepentido)"
FINA FIENA: Alias "La Hiena" Profesora de matemáticas y una de las fundadoras del "Culto Linn".
PEDRO BOTERO: Cocinero del colegio y dueño de los pisos inferiores. Personaje tan misterioso como diabólico.
SEÑORITA JUANITA: Profesora de griego. Miembro fundador del "Culto Linn"
GIGI FERRUÑO: Alumno del colegio y corredor de apuestas oficial. Primo de Rodolfo Ghiurro.
RODOLFO GHIURRO: Alumno del colegio y jefe de la organización criminal que opera en el colegio. Primo de Gigi, novio de Julianna y poseedor de un bajo coeficiente intelectual.
JULIANNA: Alumna del colegio. Novia de Rodolfo Ghiurro. Su coeficiente intelectual rivaliza con el de Rodolfo (No se sabe cual de los dos es mas bajo)
SACCO: Alumno del colegio. Miembro de la organización de Rodolfo y socio de Vanzetti.
VANZETTI: Lo mismo que el anterior pero un poco mas listo.
DON ROSPULCIO: Profesor de diversas asignaturas relacionadas con la religión, seguidor acérrimo de Santa Condunia la manca.
ERNESTITO PIÑATA: Alumno del colegio. Miembro de la organización criminal de Rodolfo Ghiurro.
ROMULA: Asistente de Pedro Botero. Auxiliar ATS. Miembro del "Culto Linn"
REMA: Asistente de Pedro Botero. Auxiliar ATS. Miembro del "Culto Linn" y hermana gemela de Romula.
VIRGILIANA: Mujer de la limpieza con un oscuro secreto en su pasado. Miembro del "Culto Linn"
BENJAMINO GROSELLA: Ex-Alumno del colegio. Trabaja en una tienda. Absoluto devorador de revistas pornográficas.
ERNESTO BANNER: Profesor de Gimnasia. Personaje misterioso con un pasado oculto.
VECINA DEL SEGUNDO: Vecina de Moe Cocon. No tiene mayor relevancia.
SANTA CONDUNIA: Fundadora del colegio y perseguidora acérrima de la iniquidad que hay en el colegio.
FRAU GRAU: Profesora de Física. Cabeza visible del GAT (Grupo Anti Terrorista)
MOE COCON: El eje de esta historia.
RIUPEREZ FRANCO: Profesor de Lengua de Rodolfo, Ferruño y demás.
ROYALTI: Alumno del colegio. Delegado de quinto de EGB.
GUSTAVO HERNIN: Profesor de Latín. Al borde de la depresión y la histeria.
JULIA PROBLEMAS: Hija de diplomáticos cuyo camino se cruzara con el de Moe Cocon.
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